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La Saatchi Gallery y su comunicación

Aprovechando mi escapada a Londres, decido visitar Saatchi Gallery, una galería de arte con bastante historia que, años atrás (casi 10), recibía a los visitantes en su antigua sede en Abbey Road (no muy lejos del famoso paso de cebra).

Actualmente, la Saatchi Gallery se sitúa en pleno Chelsea, en un idílico parque muy cerquita de Sloan Square. Pero con el cambio de emplazamiento, la galería también transformó su forma de comunicar. La Saatchi es un buen ejemplo de comunicación. Con una web actualizada regularmente, canal propio en Youtube y Vimeo, galería virtual, inscripción web para formar parte de su comunidad, newsletters, y exposiciones organizadas mediante un hilo conductor y apoyadas con guías explicativas, esta galería se ha convertido en una de las más visitadas de la capital británica. A eso se debe añadir el gusto de sus propietarios que, con una intuición sorprendente, siempre han apostado por artistas que, al poco tiempo, han adquirido gran notoriedad.

Visita obligada merece su exposición actual de jóvenes artistas británicos. Ayer estuve echando un vistazo y, la verdad, es que se ve mucho talento. Quizá, hasta me anime a comprar algo…

Feliz aniversario, Tate Modern

Es imposible no poner atención en el edificio mientras se pasea por South Bank. Con su imponente chimenea y su situación privilegiada enfrente de la catedral de Saint Paul, y conectada por el Millenium Bridge, la Tate Modern se ha convertido en una de las citas obligadas de los londinenses y de los millones de turistas que visitan la ciudad.

Mi primer contacto con la Tate fue en 1999, cuando todavía faltaba más de un año para su inauguración, que tuvo lugar el 12 de mayo de 2000. Entonces, el ladrillo cara vista de lo que antes había sido una antigua central eléctrica grisácea que rememoraba la Revolución Industrial vivida por el Reino Unido a mediados del siglo XVIII, recuperaba su color original. Sin embargo, el cambio era más profundo. En las entrañas de la institución, el equipo de arquitectos Herzog & De Meuron preparaban un centro de arte contemporáneo que, sin duda, se convertiría en uno de los principales a nivel europeo.

La programación de la Tate Modern ha sido siempre cuidada al detalle. El grupo Tate comenzó exponiendo las obras de arte de las que disponía en su colección pero, con el paso de los años, ha ido incrementando sus fondos con los autores más punteros de la contemporaneidad. En ocasiones criticada por lo descarnado de sus muestras y, en ocasiones venerada por su interés por diseñar para Europa las mejores exposiciones, la Tate no ha dejado indiferente a nadie. Todavía recuerdo la emoción que sentí cuando llegué a Londres en el 2005 para ver la muestra que se organizaba sobre Frida Kahlo. Fue un acontecimiento histórico. Por primera vez se exponían en Europa los cuadros de la mujer de Diego Rivera que, a pesar de su colorido, guardaban los dolores y miedos de la pintora. El centro hizo historia, como tantas otras veces.

La semana pasada, en el Simposio ‘¿Qué es el Arte Contemporáneo?’ organizado por la Cátedra Jorge Oteiza, la Universidad Pública de Navarra, y la Fundación Ankaria, algunas personas comentábamos que el Arte Contemporáneo tiene más tirón en América que en Europa. Desde mi punto de vista, esta radica en una cuestión histórica relacionada con las Guerras Mundiales, pero ese es otro tema que no se abordará en este post. Sin embargo, Alexander Alberro decía que la Tate Modern es un ejemplo de exposiciones que siempre están llenas y rompen todos los records. Sí, pero no es un reflejo de lo que ocurre en Europa.

Elcentro ha contado siempre con una dirección magnífica, pero también con unas actividades de promoción del arte, del centro, de su librería… impulsadas por su gabinete de comunicación y márketing que no tienen precedentes. La marca Tate compite hoy en día en el circuito internacional con otras marcas con muchísima más historia, como pueden ser MET, MOMA, Guggenheim, y fuera del arte contemporáneo, Louvre o Hermitage entre otras. Ha sabido crecer y, sin duda, los diez años que hoy celebra debe festejarlos por todo lo alto, con la satisfacción del trabajo bien hecho pero sin bajar la guardia. God save the Tate!

El Museo del Encierro y San Fermín no convence

Hay momentos en los que me hierve la sangre. Y más cuando me despierto con noticias que hacen que se me atragante el desayuno. La polémica sobre el museo de los San Fermines viene de largo en Pamplona. El Gobierno Foral pensó hace años que un museo dedicado al encierro y al Santo sería una buena iniciativa para aportar un toque cultural a la fiesta española más conocida internacionalmente. Desde mi punto de vista, Pamplona es una ciudad que tiene un gran potencial cultural, pero que no se molesta por mantenerlo. Ejemplos como el Centro de Arte Contemporáneo de Huarte son una muestra de desentendimiento por parte de las administraciones.

El planteamiento -lamentablemente cada vez más extendido- de que si quiero una ciudad moderna y relacionada con la cultura tengo que inaugurar un museo da escalofríos. Los museos son un ejemplo más de institución que necesita muchísimo dinero para poder funcionar a pleno rendimiento y, personalmente, siempre he sido de la opinión de que para hacer chapuzas, mejor quedarse con los brazos cruzados.

Dejando de lado esta opinión, lo que hace que me salga humo por las orejas es el hecho de que se no se den a conocer todas las cifras de visitantes que tienen los museos de Pamplona y su mancomunidad.  Ayer los concejales Ana Pineda y Javier Lopez, y el director general de Turismo, Míchel Iturralde, afirmaron que: “El museo de los San Fermines será rentable con 130.000 visitas anuales y entradas a 9 euros”. Quizá deberían recordarles el número de visitantes que el Museo de Navarra, por ejemplo, ha recibido en los últimos años con un precio de entrada muchísimo inferior al que se ha pensado para el museo del Santo. Para que se hagan una idea, el Museo Nacional del Prado, cobra por su ticket general 6€, que bajan a 3€ en el reducido, y en gratuita si uno es estudiante y de algún país miembro de la Unión Europea, periodista, profesor… Sí, es un museo nacional pero, sin desmerecer a ninguno de Pamplona, con una oferta artística más rica. Otro ejemplo podría ser el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC). Es gratuito, y tiene una proyección internacional, con artistas punteros que exponen su obra.

Por otro lado, se ha fijado el gasto anual en 1 millón de euros con una partida de 200.000 para difusión y promoción. Algo escasa si, verdaderamente, queremos darlo a conocer en el extranjero, fabricar cartelería, planos, folletos, audioguías, e indicaciones en diferentes idiomas para que todos los foráneos que visitan Pamplona desde el 7 de julio de cada año puedan admirar las obras expuestas.

Y por último, ¿para qué se quiere un museo sobre una fiesta puntual en el calendario? ¿No sería más sencillo colaborar con una ampliación del Museo de Navarra y destinar 2 o 3 salas a la fiesta de San Fermín y a los encierros? De esta forma se colaboraría con una entidad con muchísima más historia sobre el patrimonio cultural navarro, también de titularidad pública, y a la que se daría un empujón para ser conocida fuera de la Comunidad Foral.

Siete claves para atraer periodistas

No me resisto a compartir un curioso post que he encontrado en la página e-releases. En él,  Mickie Kennedy, fundador de esta web, aporta 7 claves para que los periodistas a quienes dirigimos nuestras notas de prensa, se sientan atraídos por la información que les proporcionamos. Sin duda, es un repaso para los interesados en Comunicación Institucional.

En primer lugar, Kennedy comenta que desde el punto de vista de las instituciones, los periodistas en muchos casos son como el monstruo del Lago Ness: se rumorea que existen pero rara vez son vistos u oídos. El gabinete de comunicación envía cientos de notas de prensa a lo largo del año a una serie de periodistas que cubren nuestro área de estudio. Sin embargo, muchas veces observamos con impotencia que, a pesar del esfuerzo, no hemos recibido la cobertura que esperábamos. No recibimos ningún tipo de explicación del reportero al que hemos enviado nuestro dossier.

Y es que, en muchas ocasiones, el gabinete no se da cuenta de la cantidad de notas de prensa que aparecen cada mañana en la mesa de la redacción del periodista. Por eso, Mickie Kennedy propone ofrecer al profesional una historia contada desde un punto de vista que pueda atraer a la audiencia. Una vez encontrado ese enfoque, sólo queda seguir estas reglas para que finalmente el periodista se decida por darnos un voto de confianza.

1. Notas de prensa a medida para cada reportero. El autor afirma que el lado humano de las historias atrae a la gente. Por eso se debe tender siempre a mostrar la parte más social de nuestra información, y explicar al periodista por qué interesa en su ámbito.

2. Seguimiento. Como hemos indicado anteriormente, el reportero ve decenas de notas de prensa cada mañana. Una llamada telefónica y un poco de insistencia pueden traer beneficios.

3. Ir al grano. Los profesionales de la información no tienen mucho tiempo. La llamada debe ir al grano. Otra aportación propia que hago en este punto es que la nota de prensa también debe ser clara y concisa. No pueden ocupar hojas y hojas porque entonces perderán su esencia y se convertirán en letras de canción de Sabina.

4. Se organizado. El gabinete debe estar preparado para atender las preguntas que nuestra nota de prensa o nuestro dossier puedan suscitar. Ten datos disponibles para poder enriquecer la información aportada al profesional. Cuanto más preparado estés, más sencillo harás el trabajo del reportero. Es más, no olvidará el servicio que le has aportado y volverá a ti.

5. Ten presente la agenda. Las viejas teorías de la comunicación no mueren. Se debe tener presente la agenda a la que hacen frente los medios para conocer cuál será el momento propicio para presentar nuestra información. Ten presente también el horario de tu periodista, tanto el de la reunión de contenidos como el de cierre.

6. Envía tus notas de prensa de manera inteligente. Da a conocer tu información lo suficientemente temprano como para que el interesado pueda hacer un seguimiento, pero no con demasiada antelación. Entonces el periodista podría olvidarse de ella o perder el interés.

7. Nunca  des a un profesional una información poco precisa o falsa. Repercutirá en su credibilidad y en la tuya de tal manera que no volverá a confiar en ti nunca más.

Museos al servicio de los más pequeños

Uno de los problemas a los que se enfrentan los museos es el de no conocer a sus públicos. Muchos no disponen del presupuesto suficiente para realizar encuestas y así conocer a sus visitantes. Este hecho repercute de manera negativa a la hora de diseñar un plan de comunicación para dar a conocer parte de los servicios que ofertan, y saber qué es lo que todos los que entran en ellos esperan de la entidad.

Lo que sí que estas instituciones conocen es que el número de familias que los visitan incrementa. Ir al museo ha pasado de ser una actividad muy individualizada, propia de las clases altas del siglo XVIII, de expertos que entraban a estos ‘templos’ para deleitarse con el arte de la pintura y escultura, a convertirse en una actividad de ocio familiar. Muchos padres deciden ir al museo con sus hijos para instruirles pero, también, para disfrutar de la cada vez más amplia oferta de actividades que las organizaciones de este tipo preparan. Y en muchos casos, son los más pequeños los que empujan a sus padres a acompañarles al centro ya que quieren repetir la experiencia vivida en una visita con el colegio.

Dos instituciones españolas, conscientes de esta tendencia, han decidido ofertar para esta Semana Santa una oferta cultural dirigida a sus visitantes más jóvenes. El Museo del Prado y la Fundación ‘La Caixa’  inauguran hoy (coincidiendo con el comienzo de las vacaciones escolares) una propuesta familiar que consiste en dos juegos para los niños de más de ocho años. Concretamente, se trata de dos actividades de pistas cada una de las cuales obedece a un recorrido diferente por el museo. El primer recorrido, ‘Contar historias’, se desarrolla por la planta baja del edificio Villanueva y gracias a esta podrán  conocer las diferentes maneras de pintar una historia observando el trabajo de autores como Memling, Patinir, El Bosco o Goya. “Mirar sin parar” es el nombre de la segunda propuesta y plantea formas más dinámicas de contemplar las composiciones artísticas de El Greco, Tintoretto, Rubens y Leone Leoni. Algo que, sin duda, los niños agradecerán.

La idea me parece excelente. Son todavía muchos los que continúan considerando a los museos como lugares estáticos y aburridos, llenos de lienzos, piedras y polvo. Sin embargo, y desde hace muchos años, estas entidades se han convertido en un lugar más de ocio donde no hace falta ser experto para comenzar a familiarizarse con el arte. Desde aquí, mi enhorabuena a estas dos instituciones por preocuparse por las familias y, en especial, por los más pequeños.

A la búsqueda de la accesibilidad

En los últimos años, el Ministerio de Cultura (MCU) ha mostrado su interés en situar a los museos españoles al nivel de los europeos. Evidentemente, el esfuerzo que todavía hay que hacer es enorme pero, poco a poco, el MCU inaugura iniciativas bastante esperanzadoras que, si tienen una continuidad en el futuro, serán muy útiles para todas aquellas personas que investigamos o que, simplemente, sienten interés por el ámbito de estos centros de arte.

Ayer la Ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, presentó en rueda de prensa el proyecto ‘Hispana‘. ¿Qué ofrece esta herramienta? La web nace como un aglutinador de 121 bases de datos que pertenecen a instituciones públicas y privadas de archivos, bibliotecas, y museos. Además, incluye un directorio de los 440 proyectos de digitalización que desarrollan estas entidades con el fin de convertirse en organizaciones más accesibles para el público.

He ‘trasteado’ un poco con el buscador y, la verdad, es que ofrece resultados interesantes, pero todavía es poco preciso y no filtra demasiado bien. Démosle tiempo. Por el momento, es un proyecto muy interesante que, junto al Laboratorio Permanente de Museos, puede reportar grandes satisfacciones para los investigadores en este ámbito.

Orhan Pamuk no es el único

Vuelvo del puente y comparto esta recomendación que Vicente Verdú hacía el pasado jueves  en ‘El País’ sobre el nuevo libro ‘El museo leído’, de Miguel Catalán y Fernando Ros. Porque no sólo Orhan Pamuk toma los museos como lugares donde desarrollar sus historias.

“En un libro de amor, El museo leído (Fonaments, 2009) Miguel Catalán y Fernando Ros han reunido parejas de pintores y escritores para que los segundos se dejaran inspirar por algún cuadro firmado por los primeros. Las bodas juntan a Ingres y Baudelaire, Arcimboldo y Barthes, Fuseli y Borges, Brueghel y Benet, Magritte y Foucault, Manet y Bataille, Goya y Bozal, Bacon y Deleuze, Baldung y Azúa, entre otros.

No siempre, desde luego, la copula-ción sale bien pero el libro vale para experimentar la facilidad y la dificultad de traducir un arte en otro y comprobar de qué modo la vista del sujeto hace mella en el objeto, lo mata o lo hiere o, dulcemente, lo alza de su estampa en dos dimensiones y le confiere una respiración que es la contrapartida de su aliento.

En la historia, siendo como es la historia, ha habido de todo. Pintores que oyendo una sinfonía han hallado un color o poetas que viendo una escultura han perfilado un poema. Hay, no obstante, en esta heterosexual comunicación de géneros un elemento que siempre huele mal. Y el tufo proviene de lo que puede haber de copia en las inspiraciones que no siempre responden a la idea de un soplo o de una iluminación. Más bien, gran número de inspiraciones son efecto de no poseer oxígeno y en consecuencia acercarse a olisquear sobre el cuerpo de otro.

Este libro, por tanto, que trata de presentar una conversación entre la contemplación y la transcripción hace notar que quien de verdad ofrece algo interesante lo consigue mediante el olvido de lo que ve. Nada es más sugestivo que lo entrevisto, lo vislumbrado o lo adivinado, mientras, como sucede con el conocimiento exhaustivo de una ciudad, un paisaje o una pareja, la creación se embota o rebota en el mismo objeto que no se ha guardado nada sin desnudar.

No hace mucho que en el Museo Thyssen se celebraban unas conferencias los sábados por las mañanas bajo el rótulo de El cuadro del mes. Nos permitían pasearnos por las salas semanas antes y, al final, escogíamos un cuadro para redactar unos folios bajo su advocación. Yo escogí un cuadro de Sargent, el de una señora rica y hermosa vestida de verde esmeralda y de la que, naturalmente, no recuerdo el nombre porque no escribí en realidad de esa mujer, sino de la que para mí era visible en lo que no se veía.

“Un cuadro bien compuesto es un todo encerrado desde un solo punto de vista”, escribió Diderot. Ese punto de vista, invisible al principio, constituye la clave de la creación, y la composición atinada decide el aura del cuadro, tal como el alma (invisible) determina el aire de la vida.

Nada importante se ve a primera vista. O bien, toda primera vista de un cuadro importante genera un efecto irracional, la sensación de un asombro o un accidente. No importa que la idea de la composición mágica se refiera a la pintura realista o a la pintura abstracta. El cuadro bien compuesto crea un mundo cuyo sentido se obtiene no del tema -el tema es lo de menos-, sino de su capacidad para convertirse en fetiche.

Así, todo intento de recrear lo hecho crea otro hecho, en el supuesto de que salga bien. Por ello este libro, El museo leído, vale en cuanto su accidente y sin importar que los cuadros elegidos sean o no “bonitos”. Los cuadros bonitos vienen a ser, casi sin excepción, copia de algo pre-visto, confirmaciones sentimentales de una experiencia que gusta de ese modo porque -aunque no lo recordemos- habita en nuestro interior.

Así fue mi experiencia de la mujer verde de la mujer de Sargent. Así ocurre siempre en el buen cuadro, en la buena música o en el buen poema. Son sucesos o accidentes, sin más comentarios que su composición. O su desintegración”.

El Guernica se queda con Nouvel

Que no señores. Que el Guernica no se mueve. A pesar del mes que nos han dado desde el Museo del Prado y el Museo Reina Sofía, ayer la Ministra de Cultura hizo pública (bastante tarde) una decisión firme que ya se sabía de antemano. El Guernica seguirá donde debe, en el Museo Reina Sofía.

Miguel Zugaza, director del Museo del Prado, ha visto cómo su propuesta de reunir en el Salón de Reinos del Museo del Ejército a Velázquez, Goya y Picasso con tres de sus grandes obras (La rendición de Breda, Los fusilamientos del 3 de mayo y el Guernica), presentadas como una reflexión sobre la guerra se venía abajo. Sinceramente, sorprende que Zugaza propusiese un traslado de la tela que Picasso pintara para el Bando Republicano en 1937.

¿Por qué? Sencillamente por el mal estado de la tela que una comisión de expertos dictaminó en 1998. Entonces se decidió que no se volvería a someter al cuadro a ningún tipo de traslado (independientemente de lo que costó que volviese a España desde Nueva York). Y es que la historia de esta grisalla (que no vamos a recoger aquí) es tan larga como sus dimensiones (782×354 cm), habiendo recorrido un sinfín de museos. Tanto es así que ha pasado más tiempo fuera de nuestro país que dentro.

El Patronato del Reina Sofía hizo mucho ruido para obtener una decisión rápida por parte del Ministerio. La decisión, como se ha apuntado, era de esperar. Pero también es comprensible el desasosiego de Manuel Borja-Villel por si la ministra más cinéfila que se recuerda (directora de blockbusters como ‘Mentiras y Gordas’) se decantaba por despojarle de su joya de la corona. ¿Ha podido alguien observar el Guernica en soledad?

El mal ambiente creado por esta polémica entre los dos directores de los centros de arte (Prado y Reina Sofía) es palpable. Periodistas que ayer se encontraban en el MNCARS  me cuentan que su director vomitaba fuego por la boca, cual dragón medieval, contra Zugaza. Al parecer, el director del Prado no envió ningún tipo de propuesta  a Manuel Borja-Villel, a quien le entraron sudores fríos sólo con pensar que le quitaban el Guernica. Independientemente de que Zugaza enviase o no una propuesta formal a Villel antes de que se filtrase la noticia, no se entiende el empeño del actual director del Prado por introducir en él obras de arte actual. Cada una de las instituciones tiene muy marcados los periodos que recoge.

El Ministerio no ha sacado nota de prensa, mientras que el MNCARS sí, explicando por qué el cuadro se tenía que quedar donde estaba. Esperemos que este pequeño bache no enturbie las relaciones entre Zugaza y Villel quienes, poco a poco, intentan revitalizar los dos centros.

Colgarse la medalla

Ayer el Museum of Fine Arts de Boston anunció en un comunicado de prensa que su director, Malcolm Rogers, recibiría de manos del Rey Juan Carlos la Orden de Isabel la Católica en el Museo del Prado.

Esta condecoración, creada por Fernando VII en 1815, premia aquellos comportamientos extraordinarios de carácter civil, realizados por personas españolas y extranjeras, que redunden en beneficio de la Nación o que contribuyan, de modo relevante, a favorecer las relaciones de amistad y cooperación de la Nación Española con el resto de la Comunidad Internacional.

Actualmente la Orden depende del Ministerio de Asuntos Exteriores pero, como el Rey Juan Carlos es el Gran Maestre de la misma, le corresponde a él entregarla al galardonado.

Para los que se pregunten por qué se le otorga este año al director del MFA, les sugiero que se acerquen hasta el Museo del Prado. Allí podrán observar el préstamo que el Museum of Fine Arts de Boston ha hecho para la exposición que, actualmente, alberga el centro bajo la serie ‘The Invited Work’.  El nombre del cuadro es ‘Las hijas de Edward Darley Boit’, de John Singer Sargent y se ha instalado junto a ‘Las Meninas’ de Velázquez (cuadro que Singer Sargent estudió concienzudamente).

A los que visiten ‘el Prado’, disfruten de la obra. Y, cómo no, al condecorado, muchas felicidades.

¿Pisará Amy Winehouse un museo?

¿Es el museo un espacio social? Como ya hemos comentado en anteriores posts, son muchos los autores que afirman que estos centros tienen una labor con la sociedad. Son espacios  donde se construyen relaciones, se da un diálogo (bien entre visitantes, bien entre el visitante y la obra expuesta), y se aprende.

Sin embargo, no creo que una de las funciones del museo sea rehabilitar a artistas como si fuesen Amy Winehouse o Pete Doherthy (líder de los Babyshambles). El KW Institute for Contemporary Art de Berlín ofrece a artistas con problemas de adicciones la posibilidad de desintoxicarse gratuitamente en sus instalaciones. El centro aprovecha para la ocasión un pequeño hotel fundado en 2008 para acoger a los artistas invitados que expusiesen sus obras, ofreciesen conferencias, o aportasen algún intercambio cultural. Tú das a conocer tus conocimientos y ellos te ponen la habitación para que te hospedes.

A pesar de lo rocambolesco de la historia, la idea viene avalada por los artistas Benjamin Blanke  y Claudia Kapp que, bajo el título de ‘Cold Turkey’ (nombre por el que los anglosajones conocen al ‘Síndrome de Abstinencia’), darán cabida a todos los adictos. El ‘experimento sociológico’, o la ‘performance’ ha tenido una aceptación tal que los creadores ya han recibido gran cantidad de peticiones.

La idea se enmarca dentro de la relación que siempre ha existido entre el arte y las drogas (a veces llevada al extremo); la mala prensa que los artistas siempre han tenido por sus escarceos con sustancias poco recomendables, y los desenlaces fatales de los mismos en diferentes hoteles, bajo una atmósfera fría, y  rodeados de soledad.

Por una parte me parece una reflexión muy buena y está claro que, si verdaderamente prospera, el centro habrá hecho una buena labor a la sociedad. Sin embargo, no deja de sorprender que un espacio concebido para la creación y el arte se convierta en un dispensario de metadona.

El enlace a la noticia: http://bit.ly/9gMcci